De hecho, es mejor si tienes dudas. Solo necesitas curiosidad, 15 minutos, y —si puede ser— tu gato cerca. También funciona si no lo tienes delante.
Un vídeo breve: qué vamos a hacer, qué puede aparecer, y por qué no hace falta forzar ningún resultado.
Audio guiado: relajación breve, conexión con tu gato, una pregunta sencilla, silencio para recibir, segunda comprobación.
Un espacio para poner en palabras lo que has notado, sea lo que sea.
Después del experimento, la mayoría de la gente se reconoce en una de estas frases: